Cuando las mujeres tejemos redes sólidas entre nosotras, podemos llegar muy lejos. Y así lo hemos demostrado en la fiesta de este año, en la que hemos querido celebrar esas redes que tejemos a diario y que nutren y alimentan nuestro día a día.

Porque algo está claro: las relaciones que tejemos entre nosotras, cuando están bien tejidas, son un antídoto contra el machismo, un reducto de bienestar para todas frente a ese mundo exterior que en ocasiones resulta complejo, contrario y violento. Así nos hemos todas en la fiesta de este año, en ese rinconcito de nuestro Madrid, acompañadas de compañeras, amigas, conocidas y mujeres por conocer, arropadas por el gran paraguas de Mujeres para la Salud y cobijadas por las ramas de nuestra querida Árbola.

Queridas, respetadas y cuidadas entre todas, fue una tarde especial, de esas que dejan un exquisito sabor de boca y una sensación de bienestar que dura unos días. Nos encantó nuestro rinconcito de tejer, ese en el que se pusieron unas cuantas, algunas sabían, otras aprendían, y todas compartían.

Mientras tanto, las mujeres iban llegando y haciéndose divertidas fotos en el photocall.

A las 20:00 comenzó a Alicia Gil, coordinadora pedagógica de la Escuela ESEN, quien se ha encargado de actuar de “maestra de ceremonias” este año. Después de dar la bienvenida a todas las mujeres y contar el argumento de la fiesta de este año (¡una amiga tejió una vagina que, por supuesto, quisimos enseñar!), presentó a Soledad Muruaga, presidenta de Mujeres para la Salud, presentando la asociación y haciendo un recorrido por todas las cosas que hemos hecho durante el año. Nos encanta este momento, ¡no somos conscientes de todo lo que hacemos cuando estamos metidas en la vorágine de nuestro día a día hasta que Soledad nos lo repasa en la fiesta!

Rebeca Picatoste, una usuaria del Espacio de Salud Entre Nosotras, nos deleitó con un maravilloso cuento sobre las relaciones entre las mujeres que nos dejó a todas con la piel de gallina. Contamos también con Ainoa Buitrago y su maravillosa voz, que nos cantó tres emocionantes canciones escritas por ella.

Te dejamos algunas fotos de las actuaciones y de las mujeres en la fiesta:

Y después llegó uno de los grandes momentos de la noche. Nuestra psicóloga Edurne, ayudada por Mercedes, organizaron una dinámica en la que entre todas comprobamos que cuando las redes entre las mujeres están bien tejidas es verdaderamente difícil romperlas.

Todas juntas alzamos la voz al unísono para dar cierre a la fiesta de AMS de 2019. Nos acompañó Ainoa, que cantó y tocó a la guitarra La puerta violeta, una canción de la artista Rozalén sobre superación y empoderamiento, y que cantamos todas juntas, unidas.

Entre todas, a lo largo de la fiesta, adornamos a nuestra queridísima Árbola, que nos cobija en los días de calor y a quien nosotras abrigamos para que se sienta arropada y calentita los días de frío.

Y para terminar, ¡gracias a Silvia González por ayudar a nuestra compañera de Comunicación, Beatriz Velardiez, con las fotos! De ellas son las imágenes que ilustran este artículo.

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