Esta noticia está viva. Este tema nos preocupa especialmente y hay que denunciarlo cada día. Cuando nos llegan nuevos artículos los vamos añadiendo. La sexualización infantil es una forma de violencia de género contra las niñas que está muy normalizada y que pasa desapercibida demasiadas veces

En los últimos tiempos estamos asistiendo, con gran preocupación a lo que parece responder a un nuevo patrón de exaltación de la sexualidad de las niñas: niñas presentadas en los medios como miniadultas, sexualmente excitantes, con preocupaciones y conversaciones sobre manicura, pedicura, tallas, bolsos, tacones y maquillaje.

Fechas destacadas, sobre todo para la infancia, como los Carnavales son un campo de cultivo para esta hipersexualización de las niñas. Pilar Pascual, psicóloga experta en mujeres y coordinadora de AMS, reflexiona sobre ello en un artículo publicado en La Voz, que demuestra que los disfraces son un arma de doble filo para las niñas. No es raro verlo: ante un disfraz, por ejemplo, de polícia, el de los niños reproducen los caracteres de las películas americanas, pero ellas llevan minifalda y usan medias de rejilla. Lo mismo pasa con el disfraz de sanitario: ellos van de médicos normales y corrientes, ellas de enfermeras sexis (no dejemos de atender, también, el estereotipo de hombre-médico/mujer-enfermera).

Las redes sociales no ayudan. La inconsciencia de algunas personas adultas (madres, padres, familiares, amistades…) hace que estemos continuamente viendo fotografías de niñas en dichos canales de comunicación. En principio, un acto tan supuestamente inocente como este no debería implicar nada. El problema viene cuando se explota las imágenes de las niñas, como hace la madre de la rusa Anastasia Knyazeva, una niña de 7 años que ha sido nombrada con el que nos parece surrealista galardón de la niña más guapa del mundo. Una niña cuya cuenta de Instagram, manejada por su madre, tiene más de medio millón de seguidores/as y una media de 30.000 me gustas por fotografía. Esta niña representa a una agencia de modelos infantiles (¡agencia de modelos infantiles!) y su imagen está siendo absolutamente pública y comercializada.

Imágenes extraídas de la cuenta de Instagram de Anastasia Knyazeva

Internet es también un arma de doble filo. Nos han asustado las sugerencias de búsqueda de Google cuando introduces las palabras «la niña más», frente a las sugerencias de «el niño más». En ambos casos aparecen cualidades físicas, sí, pero en las niñas las búsquedas relacionadas con su belleza o su imagen física son mayores, con un mayor empleo a sinónimos. Solo encontramos un atributo referido a su inteligencia, mientras que en el caso de los niños la variedad de cualidades es mayor y se introducen términos como fuerte, listo, rico o rápido.

También son continuos los ejemplos de hipersexualización de las niñas en los medios de comunicación. El pasado 27 de octubre, Netflix estrenó la segunda temporada de una de sus series estrella, Stranger Things. Muchas personas estábamos esperando tan ansiado estreno, pero seguro que no nos paramos a analizar lo que está ocurriendo con la actriz que representa a Once, la única niña del grupo de amigos en la serie.

Con sólo 13 años, Millie Boddy Brown ya ha sido convertida en un icono de la moda y la feminidad y aparece en todas las revistas adoptando poses que no corresponden en su edad. Y aún va más allá: una revista norteamericana la ha incluido en la lista de actores y actrices más sexys, a la altura de nombres como Charlize Theron, Nicole Kidman o James Franco en un artículo que hace referencia a los hotest television actors (los actores más «calientes»).

¿Realmente una niña con 13 años debe tener esa apariencia? ¿Realmente nos parece normal?

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Mujeres para la salud ha sido consultada como experta sobre este gravísimo tema. Pilar Pascual Pastor​, coordinadora terapéutica del Espacio de Salud Entre Nosotras, reflexiona sobre la hipersexualización de las niñas y sus consecuencias, a través de esta noticia, en un artículo publicado en el diario digital Público.

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También en No son sexis, son niñas, noticia publicada por El Periódico.com, reflexionan sobre esta hipersexualización de las niñas consultando la opinión de las expertas de Mujeres para la Salud.

En el artículo aparecido el sábado 14 de marzo de 2015 en el diario El Mundo, Las niñas objeto, la presidenta de AMS Soledad Muruaga opina sobre las terribles consecuencias para el desarrollo de las niñas.

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Este patrón responde sin duda a necesidades del mercado de consumo. Como dice la terapeuta Elena Mayorga hoy en día, los niños y, sobre todo, las niñas están siendo utilizadas y “sexualizadas” como medio para vendernos a los adultos y a ellas mismas, todo tipo de productos, desde sopas y coches, hasta muñecas, videojuegos, ropa, joyas y casas. Se está exponiendo a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas como “mercancía sexual” y eso en un mundo donde los abusos a menores aún es moneda común en muchos lugares, es un hecho extremadamente grave y peligroso.

Además este patrón de hipersexualización de las niñas responde a otras necesidades e intereses. Como denuncia la psicóloga Olga Carmona «Las niñas van asumiendo con naturalidad perversa su condición de objetos sexuales». Así, se desarrollan mujeres frágiles, extremadamente vulnerables, inmersas en una batalla constante consigo mismas, de la cual es imposible que salgan victoriosas.

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Esto tiene graves consecuencias en la vida, la salud y la autoestima de las niñas y adolescentes: indirectamente, este patrón de hipersexualización en las niñas podría estar relacionado con la aparición trastornos de la conducta alimentaria durante la adolescencia. El modelo de extrema delgadez que se impone como meta incita a las adolescentes a tratar de alcanzarlo poniendo en riesgo su salud.

Por otro lado, esta hipersexualización hace que se infravaloren social y personalmente el resto de ámbitos que componen la identidad femenina, lo cual conlleva a que las mujeres inviertan menos energía en el desarrollo de otras facetas de su ser para poder dedicar todo su esfuerzo a cultivar su imagen corporal. De esta manera, quedan mermadas o poco desarrolladas otras capacidades importantes de las mujeres, más relacionadas con lo mental y espiritual que con lo físico.

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Spa y salones de belleza infantil: manicura, pedicura, maquillaje, peinados… para que las niñas pueden sentirse princesas, o alimentar su sueño de «vivir en un castillo»…

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También nos preocupan los cada vez más frecuentes mundos virtuales para niñas, donde se presenta una famosa forma de ser mujer, un “modelo de éxito” construido en base a una representación estereotipada de lo femenino, presentada a través de imágenes de niñas ligadas a la moda, el hogar, lo rosa, la imagen, la frivolidad…»

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Solemos responsabilizar del problema a la publicidad, la industria de la moda y los juguetes, el cine y la televisión, etc.
Es cierto que los medios de comunicación tienen un papel fundamental en la difusión de estereotipos dañinos pero además no queremos dejar de llamar la atención acerca del papel de los padres y las madres en el impacto que tiene este patrón de hipersexualización en el desarrollo personal de sus hijas. Como dice la psicóloga Mónica Serrano, es fundamental que las madres sean conscientes de que ellas son el principal modelo femenino de sus hijas y que si ellas se liberan del patrón de hipersexualización, estarán liberando también a sus hijas.

Del mismo modo, el papel de los padres, como figura masculina de referencia, también es fundamental. La forma de valoración del padre a las mujeres es captada por las niñas como modelo de valoración del sexo opuesto en general.

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