Ana Mingoarranz, Ana María Fuentes, Leslie Sánchez e Irene Moreno

Uno de los objetivos de la Jornada Internacional fue la presentación del “Espacio de Salud Entre Nosotras”, en el que se desarrolla la intervención psicológica desde 1990.

Para ello se contó, por una parte, con la participación de las profesionales de la asociación que presentaron la metodología de intervención terapéutica en una primera mesa redonda; y, por otra parte, con la presencia de algunas de nuestras usuarias dando el valioso testimonio de sus experiencias y procesos terapéuticos para recuperarse de secuelas y traumas debidos a los malos tratos recibidos, a los abusos sexuales e incesto sufridos en su infancia, a las separaciones de pareja traumáticas o los malestares y sufrimientos debidos a las depresiones de género que padecen mujeres de diversas edades y condiciones sociales: jóvenes, de mediana edad y mayores.

Las usuarias del “Espacio de Salud Entre Nosotras” que nos contaron sus experiencias fueron Ana Mingoarranz, Ana María Fuentes, Leslie Sánchez e Irene Moreno. A todas ellas queremos agradecerles desde estas páginas de La Boletina su disponibilidad, su generosidad y su energía para contar sus testimonios.

¿Cómo llegaron a la Asociación? ¿Cuál fue su reacción ante la primera entrevista?

Ana María comentó que, en su caso, fue gracias a las redes de mujeres. Un día, una amiga le facilitó el teléfono de la Asociación y no se lo pensó puesto que era una recomendación que procedía de mujeres. “Mi vida cambió: fue un antes y un después –dijo Ana María -. Yo estaba en shock, no era capaz ni de expresar mis sentimientos ni de reconocer lo que me pasaba.”

“Después de la entrevista personal fui tomando conciencia y me sentía acogida y comprendida. Ya no me sentía tan humillada porque sabía que a muchas mujeres les había ocurrido lo mismo que a mí y sabía que estaba en buenas manos”.

Leslie relató cómo después de rellenar el cuestionario y realizar la entrevista individual quedas a la espera de que estudien tu caso. “Estuve dos semanas deseando, pidiendo que me llamaran porque te das cuenta de que tienes un problema y necesitas que te llamen.”

¿Cómo explicarías la terapia individual en el “Espacio de Salud Entre Nosotras”?

Irene nos comentó que ella procedía de otras experiencias donde no le habían dado lo que ella necesitaba por lo que iniciaba la terapia individual con cierto escepticismo. Pero el método de trabajo que se desarrolla en el Espacio le pareció fantástico. Una de las cosas que resaltó fue la cercanía: se encontró con un equipo muy humano y cercano. “Una de las cosas que aprendí en la terapia individual fue a dejarme abrazar”.

¿Cómo vivisteis pasar al trabajo en grupo?

Leslie comentó que para ella fue horrible: suplicaba que no la dejaran sola ante esas mujeres porque la iban a juzgar y no quería asistir a la terapia en grupo. “Al inicio lo pasé fatal y ahí me di cuenta de que tenía un problema: no podía estar con otras personas, no podía tener con ellas una relación sana. Posteriormente fue algo muy gratificante porque en el grupo puedes compartir mucho con el resto de las mujeres, te sientes apoyada, conoces a otras mujeres con otros problemas similares a los tuyos y aprendí a conocer realmente de dónde venía: aprendí a conocer más a mi madre.”

“Te llevas una buena amistad con otras personas y te llevas mucho: respeto, sinceridad, estabilidad y que podía ser cariñosa a cambio de nada. Pasar por el centro me está cambiando mucho y lo volvería hacer una y otra vez”.

Para Ana los deberes y los ejercicios en terapia de individual y de grupo son duros, pero muy necesarios. “Yo hacía los ejercicios los domingos por la mañana y entonces desayunaba hacía los ejercicios y me sentía fatal, llegando a vomitar. Comencé a no desayunar y ese día el cuerpo estaba fatal. No es fácil, pero hay que hacerlo. Ese es el compromiso”.

Irene también destacó que según van haciendo uso de las herramientas del “Espacio de Salud Entre Nosotras” se van dando cuenta de hasta qué punto un tratamiento holístico les favorece como mujeres. Primero porque te dan autonomía y porque te aleja de un pensamiento individualista y te das cuenta de lo importante que es que entre las mujeres nos apoyemos.

¿Qué se hace un día de grupo?

“No sabes por qué estás allí, pero sabía que estaba entre amigas, entre mujeres, con buenas profesionales y me dejé llevar –comentó Ana María -. Realmente me relajé y aunque algunos días era duro enfrentarte a una realidad y oír en compañeras una problemática en la que te reconocías, en el grupo van saliendo temas muy bien preparados en los que participas en función de tu momento”.

¿Qué es la fiesta?

Irene explicó que todos los años en el mes de junio se organiza una fiesta con las usuarias y profesionales del Espacio. “Este año pasado consistía en casarnos con nosotras mismas y a mí me encantó. Es un lugar de encuentro entre amigas y la garantía de que nos vamos a ver al menos una vez al año y ver la evolución que hemos tenido desde el momento en el que nos hemos conocido.”

¿Qué ha sido para vosotras pasar por Mujeres para la Salud?

Leslie dijo que ella llegó hace cuatro años cuando tenía 22. “Estaba muy perdida y ha sido un antes y un después. Sigo ahí pero no me quiero ir porque me sigo conociendo como persona y sigo aprendiendo más cosas. Lo importante del Centro es que tú quieras cambiar”.

Ana coincidió en el gran cambio que supuso para su vida. “Estoy encantada de haberos encontrado. No falto a ninguna fiesta y si puedo colaborar lo hago. Y siempre que llamen voy a estar ahí. Estoy muy orgullosa de haber conocido la Asociación”.

La mesa redonda finalizó con la lectura de un escrito que Ana María Fuentes dedicó a todas las compañeras de la Asociación.

Doctoras del alma mía…

No fue fácil reconocer las heridas y aliviarlas

No fue fácil abrirlas y lamerlas al son de las lágrimas, para curarlas

No fue fácil que mi corazón eximiera mis culpas

Era fácil reducirme hasta convertirme en un insecto silencioso

Era fácil hacerme volar hasta las desdichas y allí succionar sus ponzoñas

Era fácil para ellos hacer que viviera bajo sus voluntades

Y nada me costó menos cuando forjé mi empeño. Cuando comprendí que vuestras palabras curarían mis anemias y tomé de vuestra medicina.

Cuando os reconocí doctoras del alma mía…

Hoy miles de glóbulos rojos juegan a no abandonarme sabiendo que vuestra práctica continúa, por si hiciera falta…

Hoy me alivia saber que muchas mujeres pueden tener cura.

Hoy se también que el alma radica en un pedazo de nuestro ser, donde habita el amor y el respeto a nosotras mismas.

Gracias doctoras del alma nuestra…