Hace aproximadamente un año creamos explícitamente un Área de Comunicación porque nos dimos cuenta de que podíamos compartir más y mejor todo el trabajo, el conocimiento, y la experiencia acumulada durante tantos años y tantas profesionales y usuarias que han pasado por el centro. Queríamos escuchar también, conocer las preocupaciones, los malestares, los deseos, necesidades y los sueños de las mujeres que no conocíamos personalmente; llegar a más mujeres, salir de nuestro centro y de los entornos y círculos en los que solemos movernos.

¡Qué gran idea!, pensamos: ir donde están las mujeres en lugar de esperar a que vengan a nosotras. Pero ¿cómo llegar a mujeres que no conocemos directamente? Alguna mujer sabia nos dijo: “Las amigas de vuestras amigas son vuestras amigas”. Y Rocío nos habló de Facebook.

Como todas sabéis, internet ha revolucionado las herramientas de comunicación y no cesan de surgir nuevos instrumentos que facilitan el encuentro virtual entre las personas: Mails, Webs, Blogs, Redes Sociales, Redes de Contenidos… han transformado por completo los usos y costumbres de la comunicación personal y social.

En general todas las personas vamos poco a poco actualizándonos y aprovechando las oportunidades que crean las innovaciones tecnológicas, sin embargo, seguro que habréis escuchado hablar sobre la brecha digital.

En realidad, se habla al menos de dos brechas digitales: La primera hace referencia a la separación social que existe entre las personas que tienen acceso y hacen uso de las Tecnologías de la Información y la comunicación. Esta brecha está claramente determinada por la generación, sexo y raza de pertenencia, el nivel educativo y también por el lugar del mundo en el que se vive.

Pero el acceso no siempre es suficiente para ser capaz de aprovechar las oportunidades que genera Internet. También hace falta saber buscar, saber comunicarse, conocer los códigos no escritos… La segunda Brecha digital se refiere a las habilidades específicas que se requieren para “saber ver y saber qué hacer” cuando se llega a un nuevo espacio web. Es una brecha de conocimiento que se traduce en tener o no tener soltura en el manejo de habilidades digitales.

En nuestro equipo, nos reíamos de nosotras mismas diciendo que, lamentablemente, no estábamos en la brecha digital, sino en la zanja. Ninguna de nosotras tenía cuenta en Facebook o Twitter, ni teníamos internet en nuestros móviles… De manera que para que nos apoyaran en este cambio interno que queríamos hacer, buscamos asesoramiento profesional: en nuestros primerísimos pasos Alison Rohe y después Montserrat Boix, nos han acompañado en lo que nos gusta considerar nuestro proceso de empoderamiento digital. Desde aquí aprovechamos para darles las gracias.

El gran reto para actualizar nuestras herramientas de comunicación era transformar nuestra Comunicación 1.0 en Comunicación 2.0.

Comunicación 1.0 sería un tipo de pensamiento y comunicación lineal (causa-efecto); por ejemplo, yo hablo contigo y tú me respondes a mí, o lo que pasaba en nuestra antigua Web 1.0, en la que se informaba, había muchos artículos y testimonios, pero no había un espacio para recoger opiniones o reacciones. Había información, pero no intercomunicación.

Lo que nos interesa de la Comunicación 2.0 es que se basa en relacionarnos pensando que todo está en RED, todo está relacionado con todo y todas las personas estamos en contacto con todas, sin intermediarias ni intermediarios. Por ejemplo, que yo hablo con vosotras que me respondéis a mí y también habláis entre vosotras. Esto se traduce en que nuestra nueva Web o nuestros Blogs dejan de ser como libros, en los que cualquier persona que quiera leerlos empieza por la portada y se van pasando páginas; sino que cada persona puede llegar a nuestros sitios web por páginas diferentes, (no hay un principio y un final lineal).

Además, alguien puede llegar a leer un artículo colgado en nuestra web, no por el artículo en sí, sino porque otra persona ha escrito un comentario o una pregunta reveladora que aporta una nueva perspectiva al asunto. De manera que, además, el conocimiento se crea y se hace entre todas las personas que participamos en ese espacio.

Esta está siendo nuestra apuesta actualmente: lograr más participación, más interrelación, más debate. Y aunque nos falta mucho por aprender -porque además seguimos teniendo resistencias y bloqueos- tengo que decir que estamos muy orgullosas de nuestro trabajo y de los avances que poquito a poco vamos haciendo:

Hemos transformado nuestra web 1.0 en una nueva web 2.0 más participativa e interactiva, en la que podéis encontrar muchísima información y muchos artículos sobre temas que nos interesan a todas. También hemos creado un blog que nos gustaría que poco a poco fuera siendo más participativo, un espacio donde publicar testimonios, opiniones y experiencias; donde también podáis comentar, preguntar, criticar, quejaros, proponer, o expresar malestares y alegrías.

Aunque no este es el espacio para hablar de la brecha digital desde la perspectiva de género, (ya hay numerosa información disponible sobre este tema), sí quiero rescatar algo que nos pasa a muchas mujeres que hemos sido educadas para cuidar a los demás más que para lanzarnos a explorar los mundos y después contar lo que hemos vivido: muchas de nosotras leemos mucho en internet, vemos vídeos y documentales, pero casi siempre nos guardamos nuestras opiniones para nosotras mismas o para la gente muy cercana.

Es verdad que a veces da como vértigo dejar ahí nuestra opinión para que la lea “el mundo”, pero gracias a internet tenemos la oportunidad de decir alto y claro lo que queremos y lo que no queremos, lo que deseamos y lo que no toleramos. Podemos debatir, comentar, argumentar y preguntar en infinidad de webs y blogs, o en cualquier red social o red de contenido. Gracias a internet no necesitamos ser grandes figuras reconocidas para que se conozca nuestra opinión sobre los temas que nos preocupan o nos alegran. No necesitamos pasar el filtro de los grandes medios de comunicación para que se escuche y se tenga en cuenta nuestra voz, y para que, además, no sean otros quienes hablen por nosotras.

Para contribuir a esto, también hemos abierto cuentas en Facebook.

Ya tenemos más de 1000 amigas y amigos, y ahora nos hemos lanzado también con Twitter (@saludymujeres) y vamos adaptándonos poco a poco.

Por supuesto, las que conocéis redes sociales o de contenidos como Facebook o Twitter, ya sabéis que lo que las caracteriza es la constante interacción. Así que para nosotras están resultando herramientas fundamentales para conocer vuestros intereses, vuestros gustos, acuerdos y desacuerdos. Pero también esperamos lograr que sea un espacio de intercambio y expresión de opiniones y debate.

A quienes no tengáis abierta cuenta, os animamos a que lo hagáis. Cada una puede darle el uso que quiera, ya que sólo son herramientas (podéis usarlas para estar en contacto con vuestras amistades y colgar fotos personales; o para estar informadas de temas que os interesan, debatir, aprender…) pueden ser redes de entretenimiento y consumo, pero también poderosas herramientas para aprender y para transmitir información y conocimiento.

Nosotras, como equipo y cada una individualmente, estamos encontrando el equilibrio entre comunicarnos hacia fuera sin descomunicarnos hacia adentro con nosotras mismas, que ya sabéis que es uno de los grandes riesgos de algunos usos de las redes sociales: estar tan volcada en lo externo y en proyectar un tipo de vida, que puedo llegar a desconectarme de mi misma, de mis necesidades y deseos aquí y ahora.

Los objetivos que específicamente perseguimos a través de estas herramientas de comunicación son:

Ofrecer información relevante para la salud física, mental y emocional de las mujeres

Pretendemos sensibilizar sobre el impacto de prácticas cotidianas que, al vivirlas en constante avalancha, hemos normalizado y por ello resultan especialmente dañinas para nuestra salud integral; evidenciar la presión social para que nos adaptemos a un modelo único estético, un modelo único de feminidad; mostrar las consecuencias para la salud de la triple jornada laboral y la falta de autocuidado, los mitos del amor romántico, etc.

Promover los Derechos Humanos.

Hacer hincapié en los derechos y en la salud de las mujeres. Como los derechos sexuales, o los derechos reproductivos.

Visibilizar y denunciar prácticas y mandatos sociales que impiden el pleno desarrollo de las libertades de mujeres y hombres por razón de su sexo.

Hacer eco de todo tipo de violencias ejercidas contra las mujeres: verbal, institucional, obstétrica, sexual, patrimonial y económica, laboral, tráfico y trata, abusos, acoso, menosprecio, paternalismo, hostigamiento, y por supuesto violencia física.

Promover nuestro empoderamiento individual y colectivo.

Con acciones que fomentan el reconocimiento y la apropiación del poder personal de cada una de nosotras, para acceder con confianza a cualquier espacio en el que queramos estar. Pero también resignificando el poder, porque no se trata de que para acceder a determinados espacios tengamos que negarnos como mujeres. Por eso nos parece importante promover una transformación en el actual sistema de valores, aportando otro posible significado y sentido al valor de lo femenino. Está en nuestras manos adoptar actitudes para alcanzar estos logros: fomentar los pactos entre mujeres, la sororidad, reconocer el valor del legado de nuestras ancestras. Dejar de ser tan exigentes y críticas con nosotras mismas y con otras mujeres, y permitir reconocernos más las dificultades y los avances, etc.

Contribuir a transformar la manera de ver y contar la realidad y la historia.

Reconocer el papel de tantas mujeres a lo largo de esa historia, pero también visibilizar la historia de la vida cotidiana, porque la Historia de la Humanidad no es sólo la que principalmente nos contaron en las escuelas: la historia de las guerras, conquistas y pactos políticos y económicos. Por eso el lenguaje nos parece tan importante. Porque crea realidad. Nos visibiliza o nos vuelve invisibles.

Mostrar modelos alternativos de ser mujer y de vivir la feminidad.

Porque cada una de nosotras es única. Y hay mil maneras de envejecer, de disfrutar, de vivir en familia, de ser madre, abuela, de elegir la profesión y el empleo, de vivir la espiritualidad, el amor, la pareja, la sexualidad.

Promover el conocimiento de nuestras actividades y servicios.

A través de información, artículos de opinión, testimonios de crecimiento y superación de las usuarias que habéis pasado por el centro, etc.

Y por último, el objetivo que nos motivó a iniciar esta aventura:

Escuchar y conocer.

Las preocupaciones, dificultades, presiones, malestares, los miedos, los sueños y deseos de cuántas más mujeres mejor; para poder seguir aprendiendo, transformándonos y adaptando nuestro trabajo a lo que las mujeres vamos necesitando para vivir mejor.

Ojalá todas las mujeres escribiéramos. Las que están tocadas por la chispa del genio, las mediocres, las talentosas, las estúpidas, las que nunca jamás van a escribir algo bueno, las regularonas, las que escriben cada vez mejor, las romanticonas, las superficiales, las buenas tipas, las malas tipas, mis tías, la señora de la esquina, las enfermeras, las señoronas paquetas, las gordas, las flacas, las petisas, las altas, las maestras, las vendedoras de tienda, las villeras, las monjas, las prostitutas, las modelos, las físicas atómicas, las políticas, las mendigas, las deportistas, las tacheras, las princesas, las cajeras de supermercado, todas. Sería una buena forma de llegar a compartir el poder.

Angélica Gorodischer, 1999