El 1 de abril de 2019 ha entrado en vigor el Real Decreto – ley 6/2019, que supone un paso de giganta en la consecución de los permisos por paternidad y maternidad iguales, intransferibles e irrenunciables. La Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento y Adopción (PPIINA), a la que pertenece Mujeres para la Salud e impulsora de esta nueva ley, ha desarrollado la Breve guía sobre los nuevos permisos para mamás y papás, en la que dan información de estos nuevos permisos y comenta las condiciones necesarias para que sean verdaderamente igualitarios.

El Real Decreto – ley 6/2019 establece que a partir del 1 de abril de 2019 el padre, o la otra madre, podrá disfrutar de un permiso de ocho semanas. Este permiso, previsiblemente, aumentará a 12 semanas en 2020 y finalmente en 2021 se conseguirá la equiparación con la obtención de 16 semanas. El decreto – ley establece que las dos primeras semanas deberán tomarse de forma ininterrumpida inmediatamente después del parto, y las seis restantes podrán ser disfrutadas a lo largo del primer año.

Esto, junto a la suma de otros derechos como el permiso de lactancia acumulado o las vacaciones hará que el bebé pueda estar en casa con sus progenitores/as más tiempo durante su primer año de vida.

Fallos de diseño según la Breve guía sobre los nuevos permisos para mamás y papás

La PPIINA denuncia, en la Breve guía sobre los nuevos permisos para mamás y papás, que el Real Decreto – ley 6/2019 presenta algunos fallos de diseño que pueden producir un uso desigual por parte de madres y padres, con los que podría verse amenazado el reparto equitativo de los cuidados y todo lo que ello conllevaría de hacerse de la manera adecuada.

Así, la PPIINA recuerda en esta guía sobre los nuevos permisos por paternidad y maternidad que es necesario que la obligación de simultanear el permiso se mantenga en dos semanas (y no más) en 2020 y 2021 dado que permitir a las parejas turnarse el máximo tiempo posible fomenta la corresponsabilidad y que el bebé pueda estar más tiempo en casa con sus progenitores/as.

Además, el permiso a tiempo completo debe poderse tomar sin necesidad de acuerdo de la empresa, algo que no queda claro en el Real Decreto – ley 6/2019 y, si esto no se asegura, se corre el riesgo de que muchas empresas no se lo permitan a los hombres.

Por último, el permiso a tiempo parcial debe seguir siendo incompatible con la jornada reducida y debe ser obligatorio que quien disfrute el permiso a tiempo parcial esté en el puesto de trabajo durante la otra mitad de la jornada. Es un hecho que mayoritariamente serán las mujeres quienes se presten a alargar su permiso cobrando menos, y la ausencia de este requisito podría dar lugar a una nueva situación de desigualdad.

Si quieres echar un vistazo a la Breve guía sobre los nuevos permisos para mamás y papás, puedes hacerlo aquí:

Haz clic aquí para ver la guía

 

La necesidad de unos permisos por paternidad y maternidad iguales e intransferibles

En Mujeres para la Salud estamos convencidas de que la equiparación de los permisos por paternidad y maternidad traerá muchísimas consecuencias positivas a todos los agentes implicados: madres, padres y criaturas.

En cuanto a las criaturas, ellas tienen derecho a ser cuidadas por ambas progenitoras/es (en familias biparentales) y a que no se les transmitan los perjudiciales roles de género, rompiendo los comportamientos diferenciales entre varones y mujeres que se inician desde los cuidados en el momento del nacimiento o la adopción. Madre y padre tienen la misma responsabilidad y, por tanto, deben tener el mismo derecho y deber de cuidar a la criatura.

Sin unos derechos por paternidad y maternidad iguales e intransferibles, las mujeres ven agravado su desarrollo profesional. Actualmente los contratos de las mujeres están blindados durante el embarazo y el permiso de maternidad, una buena medida que sin embargo tiene consecuencias negativas a la hora de la contratación y la promoción de las mujeres en sus trabajos. Para evitarlas, es necesario blindar también los contratos de los padres y equiparando el tiempo que estarán ausentes en sus trabajos, de forma que la maternidad y el permiso consecuente dejara de suponer una carga en el curriculum oculto de las mujeres y las mujeres dejemos de ser mano de obra de alto riesgo.

Además, no podemos obviar que vivimos en una sociedad en la que no existe ni una corresponsabilidad ni servicios de educación infantil adecuados. Ello hace que las madres se vean obligadas a tomarse excedencias, reducciones de jornadas o, directamente, a abandonar el empleo. La reintegración y encontrar empleos de calidad es muy difícil, más cuando se supera cierta edad, y ante la falta de cotizaciones en la Seguridad Social se genera la dependencia económica hacia sus maridos, trabajos precarios, desempleo y pobreza.

En cuanto a los padres, también tienen derecho a cuidar a sus criaturas, fomentando una verdadera corresponsabilidad, y su permiso es imprescindible tanto para este cuidado como para la atención que la madre necesita durante la recuperación del parto.

Una de las críticas más frecuentes para este modelo afirma que 16 semanas de maternidad es un tiempo muy escaso y que debería llegar, al menos, a los seis meses de lactancia exclusiva que propone la OMS. Nosotras estamos de acuerdo con esa afirmación. Sin embargo, la experiencia internacional muestra que el avance hacia permisos iguales e intransferibles es más fácil en países donde aún no se han establecido permisos demasiado largos para las madres o transferibles. Y aumentar unilateralmente el permiso de maternidad sería agravar todos los problemas de penalización a la mujer e incrementaría la desigualdad actual: produciría más perjuicio laboral al conjunto de las mujeres, afianzaría aún más la asignación del rol de cuidadoras a las madres…

Por ello, es imperante conseguir todo el avance social y la superación de desigualdades actuales que las mujeres tenemos tanto en el terreno laboral como en el terreno de los cuidados y esto solo se producirá con la equiparación de los permisos. Creemos que hay mucho que hacer, y el primer paso es conseguir esa igualdad. Después, llegará el tiempo de pelear por el aumento de esas 16 semanas, pero de forma equitativa y pareja tanto para padres como para madres.