El falso Síndrome de Alienación Parental (SAP) es utilizado para retirar la custodia de menores a madres y dársela a los padres, incluso habiendo sido acusados y/o condenados por violencia machista o incluso por abuso sexual contra los niños y las niñas. Este falso síndrome procede de una teoría desarrollada por el psiquiatra estadounidense y pedófilo Richard Gardner en 1985, quien sostenía que, en casos de litigio en una pareja, generalmente la madre “lava el cerebro” a las hijas y/o los hijos para que éstas o éstos generen conductas de rechazo hacia el otro progenitor, que usualmente es el padre.

La realidad es que el SAP no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional ni científica. Ya el propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha manifestado públicamente que la aplicación de ese falso síndrome vulnera los derechos humanos de las mujeres y de las niñas y niños, que son silenciadas y sometidas a una “terapia” coactiva. En el mismo sentido se ha posicionado la Asociación Española de Neuropsiquiatría y muchos otros organismos internacionales, que denuncian el uso de ese síndrome inventado. Profesionales de la salud mental y de la medicina lo han calificado como “un peligroso fraude pseudo-científico que está generando situaciones de riesgo para los menores, y provocando de hecho una involución en los derechos humanos de niñas/os y mujeres”.

En esta ocasión, no nos queda más remedio que alzarnos en pie de lucha para frenar la celebración del Congreso Intervención multidisciplinar para la protección del menor en situaciones de riesgo y desamparo derivadas de los procesos de ruptura. Un congreso que inaugurará el Decano de la facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto y clausurará el propio Gobierno Vasco y que está organizado por ASEMIP.

ASEMIP se define, en la página de inicio de su sitio web, como

una asociación científica, de carácter multidisciplinar, cuya finalidad es el análisis y la investigación de las consecuencias de las rupturas de pareja sobre los hijos y, especialmente, de los fenómenos de interferencia parental, es decir, aquellos procesos en los que los hijos se ven privados, parcial o totalmente, de la necesaria relación normalizada con sus respectivas familias de origen, paterna y materna, así como con sus ambientes sociales, sobre todo, cuando este alejamiento es promovido por uno de sus progenitores.

Y señala como su objetivo

elaborar, proponer y tratar de que se apliquen medidas encaminadas hacia la prevención, evaluación y adecuada atención e intervención en las interferencias parentales en los procesos de ruptura de pareja o conflicto familiar.

Por lo tanto, el objetivo de ASEMIP y del propio congreso es la defensa y divulgación del llamado Síndrome de Alienación Parental, también denominado con términos como interferencias parentales, obstaculización, instrumentalización… o similares.

Mujeres para la Salud manifestamos nuestro total desacuerdo y rechazo a la celebración de este congreso, al respaldo dado por la Universidad de Deusto a un congreso que difunde falsas teorías sin base científica que se nutren y sustentan en una ideología machista, contraria a las vigentes leyes de igualdad y de violencia de género. En este sentido, nos adherimos a otras organizaciones en la firma del manifiesto para frenar este congreso y el envío de una carta a todas las personas que van a participar en el congreso.

A continuación, te dejamos una copia del manifiesto. Si tú también quieres firmarlo, puedes adherirte enviando un mail al correo redcontraelsap@gmail.com indicando en el asunto ADHESIÓN.

Las organizaciones firmantes de este manifiesto denunciamos la violencia institucional hacia las mujeres y sus hijos e hijas y la vulneración de los derechos de la infancia y adolescencia consecuencias ambas de la justicia patriarcal.

El falso Síndrome de Alienación Parental (SAP) es utilizado para retirar la custodia de hijos e hijas a madres y dársela a los padres, incluso habiendo sido acusados y/o condenados por violencia machista o incluso abuso sexual contra los niños y las niñas. Para referirse a este mal llamado “síndrome” se utilizan diversos términos eufemísticos tales como interferencia marental, instrumentalización materna, obstaculización…

Este falso síndrome, o cualquier otro término con la misma acepción está siendo esgrimido en numerosos informes por organismos dependientes de la Administración tales como Puntos de Encuentro, equipos psicosociales adscritos a órganos judiciales, Servicios sociales de base, Servicio de Infancia de Diputación, así como por jueces y juezas como único argumento que justifica arrebatar los hijos e hijas a sus madres.

Todas las actuaciones obedecen al mismo patrón, no se escucha a los niños y niñas, y en su lugar, se culpabiliza a las madres del rechazo que éstos muestran hacia su padre, en ocasiones también agresor. Indudablemente, supone a todas luces, una forma de maltrato institucional hacia las mujeres.

El propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ya ha manifestado públicamente que la aplicación de ese falso síndrome vulnera los derechos humanos de las mujeres y de las niñas y niños, que son silenciadas y sometidas a una «terapia» coactiva. En el mismo sentido se ha posicionado la Asociación Española de Neuropsiquiatría, que denuncia el uso de este síndrome inventado. En definitiva, el SAP no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional ni científica.

No basta con decir que «no se recomienda» el uso del SAP, tampoco con elaborar guías de criterios de actuación judicial frente a la violencia machista: hay que prevenir la utilización de su uso y lograr que su uso no sea ajustado a derecho en cualquier ámbito en el que estén en juego las relaciones paterno/materno – filiales (custodias de los y las menores y formas de relacionarse entre padres/madres e hijos).

Sabemos a qué nos enfrentamos. Somos conscientes de que los sectores que se oponen al avance de los derechos de las mujeres están presentes en todos los ámbitos de nuestra sociedad (medios de comunicación, política, judicatura, colegios profesionales, educación…). Pero también somos conscientes de que la unidad y la organización son nuestra fortaleza.

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