Mujeres para la Salud firmamos el manifiesto en protesta por la sentencia de Juana Rivas

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Mujeres para la Salud firmamos el manifiesto en protesta por la sentencia de Juana Rivas

La de Juana Rivas es una sentencia hecha desde el machismo. Una sentencia que criminaliza a la víctima y protege a su verdugo, una sentencia que, lejos de defender y velar por los intereses de las criaturas, les deja indefensos, sin el apoyo y los cuidados de quien, hasta este momento, más se había volcado en ellos. Una sentencia formulada por un juez que ha hecho caso omiso a cualquier informe que no le sirviera para dictar la “justicia” que él buscaba, un juez que en su día demostró sobradamente un posicionamiento contrario a la ley integral sobre violencia de género y las políticas públicas de protección a las víctimas. Por todo eso, y porque estamos cansadas de que la justicia se aplique desde una visión patriarcal, porque estamos cansadas de la violencia institucional que sufren tantas y tantas mujeres en España, Mujeres para la Salud no dudamos en firmar, junto a otras asociaciones de mujeres, el manifiesto en protesta por la sentencia de Juana Rivas.

Como afirma Miguel Lorente en su artículo Juana Rivas y el eclipse, se presenta en el caso un dilema muy simple: “o Juana Rivas es una víctima de violencia de género, o Juana Rivas es una mala mujer que le ha quitado los hijos al padre y lo ha denunciado falsamente”. Y ha quedado sobradamente mostrado que el juez Piñar Díaz, autor de la sentencia, no ha dado ninguna credibilidad a Juana Rivas cuando declara que ha sido víctima de malos tratos por parte del padre de sus hijos, cuando la realidad es que tiene una sentencia de 2009 a su favor contra su ex pareja por malos tratos. Pero Juana Rivas es una mala mujer y una mala madre, “tal y como la cultura machista establece”.

Y así, imperando una justicia patriarcal que lejos de velar por leyes como la integral contra la violencia de género o por el Pacto de Estado contra esta lacra, siguiendo la línea que estamos viendo muy notablemente en los últimos tiempos con otras sentencias como la de la Manada, una vez más la justicia revictimiza a una mujer víctima y a sus criaturas condenándola a dos años y medio de prisión por la sustracción de cada uno de sus dos hijos, seis años de inhabilitación para ejercer la patria potestad sobre ellos y a indemnizar a su maltratador con 30.000€ y abonarle los gastos del pleito.

 

El juez Díaz Piñar, conocido por negar la violencia contra las mujeres

La realidad es que el juez Díaz Piñar es conocido por defender líneas claramente negacionistas de los malos tratos contra las mujeres  y abogar por una defensa a ultranza de la teoría de las denuncias falsas, acusando a la Fiscalía General del Estado (en 2011) de posicionarse ideológicamente e impedir la persecución de algunas denuncias falsas e incluso llegando a comparar la ley de violencia contra las mujeres con la justicia que se aplicaba en los regímenes autoritarios de Hitlet o Stalin.

 

Puede ser preludio sin duda de ese principio de oportunidad que determinadas legislaciones de tipo autoritario atribuían a los fiscales cuando tenían a su cargo de la instrucción y practicaban con asiduidad los fiscales al servicio de Hitler o Stalin aunque ninguno de los dos se atrevió a plasmarlo en leyes.

Juez Díaz Piñar, autor de la sentencia de Juana Rivas

 

Declaraba en una sentencia de 2011 en la que condenaba por amenazas e injurias a su ex marido a una mujer que había denunciado. En esta sentencia agregaba otras perlitas como que la Ley Integral contra la Violencia de Género del gobierno de Zapatero “con ese excesivo celo ideológico de proteger a la mujer, está llevando a quitar la dignidad a determinados varones que son denunciados y sometidos a tediosos y rigurosos procedimientos, que con frecuencia comprenden detención y escarnio público, lo que no hace sino alimentar la violencia, dar un paso atrás en la igualdad ante la ley y en última instancia en el Estado de derecho”.

 

Los datos hablan por sí solos

Cuando la realidad es que, como refleja la Macroencuesta de violencia contra la mujer de 2015, el 73% de las mujeres que sufren violencia de género salen de ella a través de la separación, no de la denuncia. Cuando la realidad es que solo un 25-30% de las mujeres víctimas de violencia por parte de sus parejas o ex parejas llega a denunciar, y “muchas lo hacen en ese momento de no poder resistir más y buscar una salida con garantías de no retorno a la violencia a través de la protección que debe dar la Administración de Justicia”, añade Miguel Lorente.

Cuando la realidad, de nuevo, es que en España existe una preocupante violencia institucional, lo que queda mostrado cuando vemos que entre un 25 y un 30% de las mujeres asesinadas había denunciado previamente la violencia. Y aunque en el caso de Juana Rivas no existiera denuncia, añade Lorente, “tampoco una sentencia debería cuestionar la realidad de la violencia de género en el hecho de no haberla denunciado cuando alrededor del 75% de las mujeres asesinadas han vivido con ella” y nunca habían interpuesto una denuncia.

 

 

Nuestras razones para rechazar la sentencia de Juana Rivas

Por todo esto, y por otras muchas más razones, Mujeres para la Salud hemos decidido apoyar a Juana Rivas firmando el manifiesto en protesta a su sentencia que ha promovido la Asociación de Mujeres Juristas Themis.

Y es que no nos faltan razones:

  • La sentencia se sustenta en la falta de denuncia por parte de Juana Rivas, ignorando que más del 70% de las mujeres asesinadas jamás denunciaron e ignorando que sí hay una sentencia firme que condenó a su ex marido por malos tratos a Juana, sentencia que cuenta con la conformidad del maltratador.
  • La sentencia vulnera la presunción de inocencia de Juana y el principio acusatorio, considerándola entre sus razonamientos culpable de un delito de injurias al padre y de denuncia falsa por los que nadie la había acusado.
  • Hay una claro desprecio a los recursos públicos de asistencia y atención a mujeres víctimas de violencia de género, ninguneando todos sus informes, tal y como afirma también Miguel Lorente:

La sentencia niega la existencia de violencia de género sobre diferentes denuncias que no se han investigado, bien porque se dice que compete hacerlo a Italia, o bien porque no se le da credibilidad a la palabra y elementos de prueba que presenta Juana Rivas, en cambio, sin más investigación ni pruebas específicas sí es capaz de afirmar que es una denuncia instrumental para quedarse con los niños. Esta actitud crítica con las denuncias de Juana Rivas y el consecuente impacto en la investigación es fácil de demostrar. La Administración de Justicia española cuenta con unidades especializadas en la investigación forense de la violencia de género, y Andalucía cuenta con las que, probablemente, están más desarrolladas, son las Unidades de Valoración Integral de la Violencia de Género (UVIVG). La pregunta es directa, ¿cuántas veces han sido examinada Juana Rivas y sus hijos en la UVIVG del IML de Granada para saber si han sufrido o no violencia de género? La respuesta es fácil: ninguna.

Miguel Lorente, médico forense especialista en violencia de género
  • Porque la sentencia machaca a Juana Rivas y no guarda relación con otras resoluciones dictadas en supuestos similares en los que no había un pronunciamiento sobre custodia de los hijos e hijas previo al traslado a otro país, como es el caso, supuestos en los que la denuncia por sustracción habitualmente se archiva.
  • Porque revictimiza a Juana Rivas, vulnerando el Convenio de Estambul, ratificado por España, para luchar contra la violencia de género.
  • Porque ignora el interés de los hijos, que han vivido siempre con su madre, de la que ahora se les separa por muchos años, perjudicándoles claramente y obligándoles a vivir al cuidado de un padre que la maltrató. Y un maltratador nunca es un buen padre.
  • Porque la indemnización de 30.000€ a la que se acuerda es una cantidad desorbitada.
  • Porque la sentencia tiene un claro sesgo machista y de revancha y porque el juez que la ha dictado, Díaz Piñar, debió de ser recusado en su día y apartado del tema por sus previas declaraciones contra la ley integral sobre violencia de género y las políticas públicas de protección a las víctimas.

 

El manifiesto

A continuación, puedes leer una copia del manifiesto que hemos firmado junto a otras asociaciones:

Somos una multitud irreflexiva y visceral que entiende a Juana Rivas y no al juez que la ha condenado

Dice el Juez del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada que una multitud irreflexiva y visceral apoyó a Juana Rivas durante el proceso que precedió a la sentencia, que hemos conocido hoy, por la que se condena a Juana 2 años y medio por la sustracción de cada uno de sus dos hijos, 6 años de inhabilitación para ejercer la patria potestad sobre ellos, así como a indemnizar a su maltratador con 30.000 euros para repararle los daños causados por llamarle maltratador en público y a abonarle los gastos del pleito.
La sentencia es un compendio de desconocimiento por parte del Juez de cómo actúa la violencia de género en las relaciones de pareja.

La sentencia que afirma que “no se explica que (Juana) no haya denunciado” por malos tratos a su ex esposo, ignora que más del 70 por ciento de las mujeres asesinadas por su pareja o ex pareja JAMÁS DENUNCIARON. Porque ya se encargan ellos de que no sean capaces de hacerlo. Ahí la explicación. Lo que resulta inexplicable es que no se remitiera, efectivamente, la denuncia interpuesta en 2017, en Granada, para su investigación al tribunal italiano competente para fijar las medidas, y que a día de hoy, la denuncia esté sin tramitar en Italia.

El ex marido de Juana Rivas la maltrató. Hay una sentencia firme, que lo condenó por malos tratos a Juana, sentencia con la conformidad del maltratador.

La sentencia del Juez Piñar Díaz vulnera la presunción de inocencia de Juana y el principio acusatorio, que protege a cualquier persona acusada, puesto que, en los razonamientos de la sentencia, la considera también culpable de un delito de injurias al padre y de denuncia falsa, delitos por los que, por supuesto, nadie la había acusado.

La sentencia desprecia y ataca a los recursos públicos de asistencia y atención a mujeres víctimas de violencia de género, ninguneando todos sus informes.

La sentencia no guarda proporción con otras resoluciones dictadas en supuestos similares. Porque en supuestos en los que no había un pronunciamiento sobre custodia de los hijos e hijas, previo al traslado a otro país, como es el caso, la denuncia por sustracción habitualmente se archiva. Y esta sentencia machaca a Juana Rivas. No solo la obligaron en su día a entregar a sus hijos al maltratador, sino que además ahora, la condenan a ella con penas de privación de libertad, es decir, la imposibilitan para verlos durante seis años (recordemos que el padre sólo estuvo un año y dos meses sin verles), porque con ello quieren también machacar a todas las irreflexivas y viscerales que la apoyamos durante la instrucción de este procedimiento.

La sentencia vulnera el Convenio de Estambul, ratificado por España, para luchar contra la violencia de género. Todo su contenido está dirigido a revictimar a Juana Rivas, víctima de violencia de género, con sentencia firme, que así lo acredita.

La sentencia ignora el interés de esos hijos. Lo quiera el Juez o no, los hijos han vivido siempre con su madre. Son su arraigo, como reconoce el informe psicológico del propio juzgado, el único al que el Juez Piñar le concede algún crédito. Arrancarlos de ella y de sus cuidados, de sus opiniones sobre cualquier extremo de la vida de los menores, sea importante o no, porque en eso consiste la privación de la patria potestad, durante 6 años, es un perjuicio para esos niños.

La sentencia es despiadada con la madre. Porque separa por muchos años a los hijos de ella y los deja al cuidado de un padre que, con seguridad, a ella la maltrató. Un maltratador no es un buen padre.

Porque eso hijos no van a poder contar con los consejos y con las opiniones de su madre durante 6 años. Y es muy posible que no puedan verla.

Porque acuerda una indemnización a favor del denunciante y a cargo de Juana Rivas de 30.000 euros. Nunca hemos visto un indemnización así, cuando al revés, salvo en caso de asesinato. La sentencia tiene un sesgo machista y de revancha.

Porque el Juez Piñar Díaz, que la ha dictado, debió de ser recusado en su día y apartado del tema por sus previas declaraciones y opiniones particulares contra la ley integral sobre violencia de género y las políticas públicas de protección a las víctimas vertidas en sentencias anteriores. Todo lo contrario a ser la “boca muda que pronuncia las palabras de la ley”, que diría Montesquieu, el teórico de la separación de poderes en el siglo XVIII.

Por todo ello, las organizaciones firmantes manifestamos nuestro desacuerdo más rotundo con la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Granada en el asunto de Juana Rivas. Confiamos que se estimen los recursos que se interpongan contra la misma y urgimos al Gobierno para poner en marcha el Pacto de Estado contra la Violencia de Género para poner fin a sentencias como esta de Juana Rivas, como la del caso de “La Manada” así como otras recientes. El argumento de que haya estado mejor o peor defendida no nos sirve, porque, aunque no hubiera tenido defensa, el Fiscal está en asunto para velar por los menores. Y esta sentencia los ignora cuando les concierne profundamente.

No somos viscerales ni irreflexivas. Todo lo contrario. Es la razón la que dirige nuestras acciones. A otros, por el contrario, es el machismo quién presta sustento a sus decisiones.

Madrid, a 27 del julio de 2018

Organizaciones firmantes:

  • Asociación de Mujeres Juristas Themis
  • Fundación Mujeres
  • Federación de Mujeres Progresistas
  • Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas
  • Red Feminista de Derecho Constitucional
  • Asociación ALMA
  • Asociación ilicitana contra la violencia de género
  • Asociación Amar
  • Red internacional de prevención y atención a víctimas de violencia de género: ni una menos
  • Asociación Mujeres para la Salud
  • Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, FADEMUR
2018-07-31T12:20:47+00:00

2 Comments

  1. Jimena 14 agosto, 2018 en 2:17 pm - Responder

    Ante las adversidades las mujeres debemos estar siempre unidas. Nadie debe de decirnos en ningún momento cómo debemos de comportarnos y, desde luego, nadie debería de atreverse a ponernos un pelo encima. Si queremos salir con nuestras amigas de noche, bailar en una discoteca o comprar en un sex shop, eso es, definitivamente, cosa nuestra, así que nadie venga a tocarnos un pelo y, si eso pasa, desde luego no le daremos la satisfacción de volver a hacerlo. Pido por favor a la justicia que proteja a las mujeres maltratadas para que ninguna pueda sufrir en silencio, y las que nos atrevamos a hablar no debamos arrepentirnos de haberlo hecho.

    • Mujeres para la Salud 26 agosto, 2018 en 12:10 pm - Responder

      Gracias por tu comentario, Jimena. Definitivamente, no podemos estar más de acuerdo. ¡Un saludo!

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