El Dolor Crónico
En el día internacional del Dolor Crónico, me parece importante resaltar la pobreza de recursos destinados a la investigación de las causas de los dolores crónicos.
No se han elaborado protocolos de diagnóstico diferencial para las más de 100 enfermedades que producen dolor y que, “casualmente”, afecta de forma desproporcionada a las mujeres.
Esto ocurre, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha constatado que:
- El 30% de la población femenina padece dolor de columna, en articulaciones o en la masa muscular.
- Es dos veces más elevado entre mujeres que entre hombres y su prevalencia aumenta a partir de los 45 años.- Es la primera causa de abandono de la actividad principal de las mujeres.
- A cualquier edad el primer motivo de consulta de las mujeres es el dolor en el sistema músculo-esquelético (en la columna cervical, dorsal y lumbar, en articulaciones, en manos y pies.)
- Estudios en los 80-90 demostraban que las quejas sobre dolor y malestar de las mujeres se consideraban psicosomáticas y se trataban con ansiolíticos y sedantes (Berstein et al 1990)
- El dolor crónico tiene también un sesgo de género en la investigación médica.
- Se ha producido una falta de ciencia en el diagnóstico diferencial de las enfermedades biológicas que pueden causar dolor, y a través de la falta de escucha, del error de diagnóstico y del tratamiento.
- Se silencia con medicamentos la queja, el malestar y el dolor en lo más profundo de los huesos y de los músculos de las mujeres.
Por mi experiencia como psicóloga y directora del Espacio de Salud Entre Nosotras, compruebo, al igual que mis compañeras de equipo, que la forma más frecuente de la medicina tradicional es abordar los malestares y sufrimientos de las mujeres por medio de la medicalización de los síntomas.






