Desde que en 1990 se creara el Espacio de Salud “Entre Nosotras” se han atendido a muchas mujeres por diferentes malestares. Individualmente, hemos trabajado con cada una de ellas según sus circunstancias y su realidad particular; pero, al mismo tiempo, hemos ido construyendo un método de trabajo sobre cuál es el origen de estos trastornos, en qué momento surgen, por qué y cómo se pueden intervenir con éxito. Fruto del incesante trabajo de los sucesivos equipos de “Entre nosotras”, nos hemos ido especializando en la teoría y el tratamiento de los mismos, además de denominarlos, por primera vez, con nombres que explicitan adecuadamente sus causas: depresión de género y síndromes de género. De manera detallada se recoge toda nuestra teoría de género en los artículos Cómo se construye la identidad de las mujeres y Depresión de género y conjuntamente trastornos psicosociales por razón de género.

Poco a poco se ha elaborado un sistema de trabajo, compartido por el actual equipo de “Entre Nosotras”, y se han diseñado herramientas objetivas para el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos. Este sistema de trabajo ha servido para acumular un gran saber terapéutico. No obstante, era necesario tener una visión conjunta de dicho trabajo, necesitábamos comprobar con datos lo que observábamos desde la práctica de intervención, es decir, que:

  • ­Toda mujer, por el mero hecho de serlo, está en mayor riesgo que los varones de padecer una depresión de género en algún momento de su vida y si, además, ha vivido determinadas situaciones traumáticas, también por el hecho de ser mujer, esta depresión se puede convertir en un síndrome de género.
  • ­No existe un único perfil de mujer, fácilmente determinable por la edad, el estado civil, el número de hijas/os, el nivel de estudios, etc; sino que todas las mujeres somos susceptibles de padecer alguno de estos trastornos.
    ­
  • Los trastornos han de ser entendidos y explicados desde la perspectiva de género: desde cómo se construye una mujer y que se espera de ella socialmente.
  • ­Las diferencias por edad biológica, generación de pertenencia, momento vital, presión de género y sincretismo nos lleva a dividir la depresión de género en jóvenes, en medianas, en mayores y en maduras sin pareja; así como a definir los síndromes de género con los que trabajamos, como síndrome de violencia por pareja afectiva, síndrome de abusos sexuales en la infancia y síndrome de la ruptura de la pareja afectiva[[Toda «Nuestra teoría de género sobre la salud mental de las mujeres» queda recogida en los artículos anteriores de este número]].

En definitiva, queríamos asegurarnos de que nuestra teoría y nuestro método de intervención eran adecuados. Así en el año 2006, empezamos a madurar esta idea y a concretar cómo podíamos comprobarlo. La información la teníamos. Fruto de la sistematización del trabajo, de cada usuaria conocíamos su edad, el número de hijos/as, su estado civil, el nivel de estudios, etc… (datos sociodemográficos), y además de sus malestares físicos, su nivel de autoestima, de ansiedad y de depresión (estado de salud). En el año 2007 y gracias a una subvención del Ministerio de Sanidad y Consumo, decidimos iniciar una investigación para describir, estudiar y analizar de forma conjunta y global la información individual de las mujeres atendidas. Realizamos, por tanto, un estudio para conocer con certeza cómo eran las mujeres que venían a “Entre Nosotras” y cuáles eran sus malestares (físicos y mentales) en el momento de llegar; con el objetivo último de poder conocer “estadísticamente” el perfil de las mujeres que atendíamos y su estado de salud asociado a estos trastornos.

Nos parece interesan e ilustrativo mostrar en las siguientes páginas los resultados obtenidos. Estos resultados son fruto del análisis de 472 expedientes (de las mujeres atendidas) en “Entre Nosotras” durante los años 2004, 2005 y hasta junio de 2006. A grandes rasgos hemos comprobado que confluyen mujeres con características diferentes y variadas, pero todas ellas tienen en común que son mujeres con un trastorno psicosocial de género y que comparten unas pautas de enfermar; es decir, que su salud mental y física se ve afectada de una manera concreta y característica.

Para presentar los resultados hemos subdividido este capítulo en dos grandes apartados:

1. El primero describe el perfil sociodemográfico de las mujeres atendidas; es decir su edad, su estado civil, su maternidad, su nivel de estudios y su situación laboral. Se ha querido constatar la variedad de mujeres atendidas en “Entre nosotras” y demostrar que los trastornos de género con los que trabajamos no están asociados a situaciones de riesgo o de exclusión social. Asimismo, se hace una descripción detallada del perfil sociodemográfico asociado a cada uno de los trastornos.

2. El segundo describe el estado de salud asociado a estos trastornos. Hemos estudiado cómo repercute en la salud física (malestares musculares, endocrinos, hormonales e inmunológicos) y en la salud mental (a través de los niveles de autoestima, ansiedad y depresión).

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