Las relaciones entre las mujeres periodistas en los medios de comunicación, como en cualquier otro escenario, vendrán determinadas por su posición respecto al feminismo y sus exigencias. Aquellas mujeres que se hayan aproximado al feminismo serán conscientes de que el patriarcado ha estado, y está, muy interesado en que las mujeres no se constituyan en un sujeto político y, así, construyan relaciones entre iguales, basadas en el respeto, la confianza, la camaradería y el apoyo; si no se definen como feministas, no habrán puesto en tela de juicio los estereotipos patriarcales, y estarán inmersas en relaciones de competitividad, desconfianza, recelo, incluso odio entre ellas.

De manera que, sobre una muestra no representativa de periodistas en activo, hoy, en 2019, varias periodistas respondieron sobre las relaciones entre ellas en los medios. Las encuestadas, con posiciones no feministas, ofrecieron respuestas muy contradictorias: mientras unas hablan de malas relaciones, de rivalidad y competencia, que las aproximan a mantener mejores relaciones, incluso, con algunos compañeros, otras afirman lo contrario, las relaciones son correctas y generosas.

Las periodistas que se declaran feministas se posicionan de manera diferente; “se alegran de que las demás tengan éxito”, es decir, no existe la llamada “rivalidad femenina”; y son conscientes del papel que juegan en las redacciones los estereotipos construidos por el patriarcado y, por tanto, entienden las tradicionales relaciones que, a veces ven, de ‘competencia y rivalidad’, de manera que las enfocan y, a veces, pueden ser capaces, incluso, de desactivarlas. En televisión, algunas ven que hay situaciones de ‘celos’ sobre quien hace más directos, quien sale más en imagen, o recelos cuando periodistas jóvenes se incorporan a la redacción y las más mayores temen ser desplazadas, situación que, por otra parte, también se da entre los hombres, pero no hay que olvidar que las jefaturas siguen primando las caras femeninas, añaden. En general, afirman, “nos alegramos con nuestros logros y sufrimos con nuestros traspiés”. “Porque entendemos las contradicciones, reconocemos el trabajo de nuestras compañeras, aunque la relación no sea la mejor”.

Las periodistas con años de inmersión en el feminismo reconocen el avance del feminismo en las redacciones: “Somos una lluvia fina y persistente que, con buen humor, va superando estereotipos. Se nos pide opinión en casos que los jefes-varones no saben cómo resolver sin herir sensibilidades y, esto lo tengo muy claro, a ellos no les vale por igual la opinión de una feminista que la de una mujer no reflexiva”.

Las periodistas feministas se reconocen entre ellas y valoran la labor en el día a día de ‘domesticación’ de los compañeros hacia sus postulados, que valoran positivamente porque, en general, las feministas de las redacciones leen más, son más reflexivas, tienen más argumentos para defender sus posiciones, añaden. La cruz de lo afirmado antes es que, precisamente, las mujeres con más preparación no son, precisamente, las elegidas para ascender u ocupar puestos de responsabilidad, sino las otras, más manejables, más dispuestas a “mirar con adoración a los jefes”.

Resumimos señalando que, después de los dos últimos 8M, en general, podemos afirmar que en las redacciones las posiciones que defienden los intereses estratégicos de las mujeres han avanzado muchísimo porque están presentes, directa o indirectamente en un número importante de redacciones. En algunas redacciones (no olvidemos el importante número de asociaciones de mujeres periodistas, incluso feministas, que se han puesto en marcha en muchos medios) nos señalan que “hay dos bloques de mujeres: las muy concienciadas con el feminismo y las nada concienciadas con él”. Bien; sabemos que la contradicción existe en todo proceso y, también, que impulsa su desarrollo.

Los estereotipos hay que desafiarlos para mejorar las relaciones entre mujeres

Desafiar, deconstruir los estereotipos, esas construcciones ideológicas, interesadas y elaboradas por quienes detentan el poder patriarcal para mantener su situación de dominación y control sobre las mujeres, debería ser el objetivo principal, hoy, de las periodistas que quieren construir una sociedad libre de machismo, también cuando informan de la violencia de género. La profesión periodística, en cada noticia, en cada reportaje o en cada artículo de opinión que elabora, debería preguntarse si está desafiando los estereotipos, roles, comportamientos, habilidades y competencias, emociones, y apariencia física de las mujeres y de los hombres. Si desafían o fomentan las ideas interesadas de que las mujeres son quejicas, sensibles, mentirosas, dulces, delicadas, bellas, presumidas, maternales, cuidadoras, masoquistas, modestas, recatadas, frágiles, charlatanas, atentas, emocionables, etc. etc. Si, en sus piezas, no aparecen por ningún lado estas ideas, estarán elaborando información desde la perspectiva de género.

Hay periodistas que creen que hacer información desde la perspectiva de género es elaborar noticias que tengan como protagonistas a mujeres. Y no es así. En este breve resumen, quedémonos con que la perspectiva de género exige, en primera instancia, desafiar los propios estereotipos que anidan en todas las personas, mujeres y hombres, sean periodistas o gente de la abogacía o cualquier otra profesión. Todo el mundo ha sido educado en rendir pleitesía, en aceptar los estereotipos machistas; si no los desafiamos, construyendo relatos alternativos que no conduzcan a fomentarlos, seguiremos contando 1001, 1002, … mujeres asesinadas por criminales que basan su poder en mantener dominadas y controladas a las mujeres con las que se relacionan.


Las relaciones entre las mujeres periodistas pueden ser tan buenas y malas como en cualquier otro escenario, público o privado. Pero sí serían cualitativamente mejores si los medios de comunicación desafiaran los estereotipos de género.


Resumen

Desde las movilizaciones feministas masivas de los últimos años, especialmente los 8M, uno de los sectores en donde las reivindicaciones por la igualdad de las mujeres han tenido más influencia es en el periodismo. Después de años y años de lucha individual de las pioneras feministas en las redacciones, la necesidad de elaborar un periodismo que incluya las reivindicaciones liberadoras de las mujeres ha aflorado definitivamente. La larga experiencia de construir representaciones de la realidad, que es el trabajo periodístico, junto con las reivindicaciones y movilizaciones por la igualdad, ha traído como consecuencia la toma de conciencia de las periodistas para elaborar un periodismo más justo, inclusivo, que definimos como “periodismo desde la perspectiva de género” que ha llegado para quedarse, aprendiendo a mejorarlo y colaborar activamente en el logro de las reivindicaciones feministas de las mujeres. En este contexto, desafiar ya los estereotipos de género en el contenido de los medios es la labor ingente en la que deberían enfocar ya su trabajo, y comprometerse a llevarla a la práctica por parte de quienes quieran conseguir una sociedad más igualitaria entre mujeres y hombres.

Pilar López Díez-Doctora en Ciencia de la Información, es experta en género y medios de comunicación