Las trampas a la conciliación

La PPIINA evidencia la propuesta de la Comisión Europea supuestamente dirigida a mejorar la conciliación

Viernes 5 de mayo de 2017, por Responsable comunicación




La Comisión Europea ha propuesto al Parlamento Europeo una reforma supuestamente dirigida a mejorar la conciliación y a implicar a los hombres en el cuidado. La propuesta se basa en cuatro meses de permiso parental intransferible para cada persona progenitora, a tomar a lo largo de 12 años, y un nuevo permiso de paternidad de 10 días, a tomar a partir del nacimiento. Ambos estarían pagados al nivel de la baja por enfermedad, es decir, al 75% en España.

Para la Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento y Adopción (PPIINA), de la que Mujeres para la Salud formamos parte porque estamos convencidas de que sólo mediante los permisos por maternidad y paternidad iguales, intransferibles e irrenunciables superaremos la desigualdad de género en el ámbito laboral, esta propuesta de ley oculta tres trampas.

Trampa de la remuneración al nivel de la baja por enfermedad

Los nuevos permisos por paternidad no estarían pagados al 100%, como sí está el de maternidad; y está demostrado que los hombres sólo se toman los permisos que están pagados por encima del 80% de su salario. Además, cuidar no es ninguna enfermedad, ni para madres ni para padres.

Trampa de que el permiso pueda tomarse hasta los 12 años después del nacimiento.

Esto favorecerá que los padres se tomen esos cuatro meses en días sueltos, en lugar de asumir la misma responsabilidad en el cuidado de la criatura que la madre durante los primeros meses de vida.

Trampa del permiso a tiempo parcial en conexión con la reducción de jornada.

La PPIINA apuesta porque, al estar pagados, la mayoría de las mujeres prolongaría su permiso de maternidad inicial, de un mínimo de 14 semanas pagadas al 100% del salario según la legislación actual, con esos cuatro meses adicionales. O incluso mucho más, ya que podrían tomarse a tiempo parcial en conexión con la reducción de jornada.

El resultado sería que las madres cuidarían a tiempo completo durante los primeros ocho meses o incluso durante el primer año. Y la PPIINA, en el comunicado que ha enviado a Mujeres para la Salud, se pregunta "¿Por qué se llama tiempo parcial lo que en la práctica haría que muchas mujeres se tomaran el doble de tiempo a la mitad de paga?

Trampa de la legislación engorrosa.

En la actualidad existen dos Directivas que legislan los permisos por nacimiento o adopción y que están totalmente desconectadas. Una es la Directiva de Maternidad (92/85/EEC), que establece un mínimo de 14 semanas para las madres pagadas al 100% de su salario. La otra, la Directiva de Permisos Parentales (2010/18/EU), que establece un mínimo de cuatro meses para los padres, de los cuales solo uno tiene que ser intransferible y ninguno tiene que ser pagado (es decir, serían las llamadas excedencias en España).

Ante esta situación, nos preguntamos ¿por qué dos Directivas separadas?, "¿por qué en una de ellas se establecen permisos supuestamente iguales "olvidando" que estos son una prolongación de los muy desiguales permisos de maternidad (14 semanas) y paternidad (2 semanas)?, ¿por qué distintas denominaciones, condiciones de disfrute, remuneraciones y otros mecanismos complicados que confunden a la ciudadanía y que eluden el objetivo de igualdad?"

Un grave retroceso hacia los permisos iguales e intransferibles

Según el comunicado de la PPIINA, si esta propuesta de la Comisión Europea se aprobara supondría un grave retroceso que dificultaría el camino hacia los permisos iguales, intranseribles y tomados al 100% en todos los países. Una reforme que tendría graves consecuencias tanto para mujeres como para hombres y que sería muy difícil de revertir.

La conclusión es siempre la misma. Las mujeres lo pagaríamos muy caro en el empleo y los hombres seguirían sin poder cuidar en igualdad. Todas estas trampas tienen el mismo efecto: que sigamos siendo las mujeres quienes cuidemos a los bebés y que los hombres continúen alejados de ese cuidado durante los primeros meses de vida. Y ya sabemos qué significa eso: que continúe la desigualdad en el ámbito laboral, que las mujeres continuemos teniendo salarios menores por el mismo puesto de trabajo, que nos cueste muchísimo más llegar a puestos laborales elevados. Por no hablar de los malestares y la sobrecarga que nos produce a las mujeres el hecho de que el 100% de la obligación de los cuidados recaiga sobre nosotras y el cansancio que nos produce la doble o triple jornada.

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