Diez años trabajando para mejorar la vida de las mujeres. Entrevista a Soledad Muruaga

Ana Vega

Miércoles 9 de mayo de 2012




Entrevista a Soledad Muruaga
Presidenta de la Asociación de Mujeres para la Salud de Madrid y
Directora del Espacio de Salud “Entre Nosotras”

El chalet de la avenida de Alfonso XIII donde reside el Espacio de Salud “Entre Nosotras” es un lugar luminoso, cálido y acogedor, que irradia paz. Aunque allí se afanan varias mujeres, lo único que se oye es la suave música de fondo, interrumpida a menudo por el sonido del teléfono y por las preguntas claras y directas de la compañera encargada de atender las llamadas de las mujeres que buscan ayuda.

Me recibe la propia Marisol y juntas nos dirigimos a la cafetería. Mientras nos tomamos un café en la bien organizada “cafetería-autoservicio” entran otras trabajadoras del Centro. Son las 11 de la mañana y las psicólogas tienen unos minutos libres hasta que llegue su siguiente cita. Me cuentan que las mañanas son más tranquilas que las tardes, ya que las dedican a las entrevistas, a las terapias individuales y a elaborar informes. Se percibe la buena relación que existe entre ellas. Los sentimientos fluyen con tanta naturalidad que, después de unos minutos de charla, sientes cómo los tuyos propios se animan a participar y te descubres hablando sobre tu vida con total libertad. Como si demostrar los sentimientos y las emociones a los pocos minutos de conocerse fuese lo normal.

Terminamos nuestro café y Marisol me lleva a hacer un recorrido por todo el Centro, por sus salas para los grupos -que ellas llaman Taller- el gimnasio, la sauna, la biblioteca y videoteca, hasta llegar a su despacho, tan acogedor como el resto del Centro.

¿Cuándo y con qué fines fundasteis la ONG Asociación de Mujeres para la Salud?

La Asociación nació en 1983, ya hace casi dieciocho años y los fines, recogidos en los estatutos, van todos dirigidos a promocionar actividades para mejorar la salud de las mujeres. Actividades como proponer actuaciones y crear programas alternativos a la asistencia sanitaria, recopilar información e investigación de todas las áreas relacionadas con su salud, intervenir ante la Administración cuando se elaboren políticas que afecten a la salud de las mujeres… También organizamos actividades de apoyo, cooperación y solidaridad con las mujeres del tercer mundo, especialmente con las mujeres latinoamericanas. En definitiva, queremos brindar apoyo, ayuda y asesoramiento a las mujeres, tanto a las que necesitan de nuestra ayuda terapéutica como a las profesionales de la psicología.

¿Por qué el nombre Asociación de Mujeres para la Salud? ¿No crees que puede llevar a pensar que sois una asociación médica?

Hasta ahora no ha ocurrido. El nombre forma parte de nuestra concepción de salud integral: tan importante es mantener el cuerpo sano como la mente.

¿Qué actividades desarrolláis actualmente?

Seguimos manteniendo, dentro de nuestras posibilidades, actividades divulgativas y de sensibilización, recopilando información y realizando informes, elaborando materiales informativos, didácticos, formativos y de sensibilización… por ejemplo la edición de nuestra revista La Boletina. Y, en el año 2000 además hemos celebrado el décimo aniversario de este centro, Espacio de Salud Entre Nosotras, en el que ofrecemos asesoramiento y tratamiento psicológico especializado a mujeres de todas las edades con graves conflictos socioeconómicos y familiares, que padecen problemas de salud mental, como depresión, crisis por separación, divorcio, malos tratos domésticos, ya sean físicos, psicológicos o sexuales, así como a las mujeres que sufrieron abusos sexuales o incesto durante su infancia.

¿Acuántas mujeres habéis tratado en estos 10 años?

Pues, calculando una media de 800 mujeres al año, estamos hablando de más de 8.000 mujeres que han pasado por este centro.

¿Por qué un equipo formado sólo por mujeres?

Porque todas las profesionales hemos pasado por los mismos problemas que las mujeres que vienen. O por lo menos, los hemos vivido muy de cerca y los entendemos. Es una problemática de género la que tratamos y no lo hace mos desde unas relaciones basadas en el poder, de forma que ellas sean las pacientes y nosotras las que mandamos, sino desde la colaboración y el apoyo, para conseguir los objetivos que juntas nos marcamos.

¿En qué consiste la perspectiva de género?

Una perspectiva de género consiste en analizar las relaciones de poder que se establecen entre hombres y mujeres. Y es siempre desde esta perspectiva desde donde tratamos los problemas de las mujeres que vienen. Porque no es lo mismo para las mujeres que para los hombres una depresión, por ejemplo. Las causas son diferentes. Tampoco es lo mismo una separación o un divorcio para un hombre que para una mujer. No van a pasar por la misma problemática unos y otras. En los malos tratos, en general, las mujeres van a ser las víctimas y los hombres los agresores. En los abusos sexuales, también las mujeres van a ser las víctimas y los hombres los agresores. Es desde esta perspectiva de género, causada por la educación que recibimos unas y otros, como se forman las relaciones de desigualdad de poder: las mujeres subordinadas a los hombres. Ytodo esto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de analizar la problemática de nuestra salud.

Has hablado de la depresión, que según he leído en vuestros informes, es el problema más común entre las mujeres que acuden a vosotras, ¿qué os piden? ¿cómo hablan de su problema?

Ellas llaman diciendo que están deprimidas, que no tienen ilusión, que lloran mucho, han perdido el apetito y tienen dificultades para relacionarse con sus parejas y con sus hijas. Así vienen la mayoría a la primera entrevista, en la que tienen que explicar su vida. En esa primera entrevista es donde suelen aparecer las auténticas causas de la depresión, aparecen los malos tratos, los abusos en su infancia, la mala relación de pareja…

Con lo cual lo primero que tenemos que hacer es saber quién es ella, qué quiere, en qué situación está, para después tomar decisiones respecto al Taller más conveniente para ella y que pueda centrarse en su propio proyecto de vida.

¿Cómo se financian tanto la AMS como el Centro Entre Nosotras?

La Asociación recibe subvenciones del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales para el Centro Entre Nosotras, con cargo al 0,5% del IRPF, y este año hemos recibido por primera vez una subvención de la Fundación la Caixa. La Boletina está subvencionada por el Instituto de la Mujer, y las actividades lúdicas y formativas las financia la propia Asociación, con las cuotas y donativos que recibe.

¿En qué consisten las actividades lúdicas?

Son todas actividades “Recreativas”, espacios donde aprendemos y Reaprendemos nuevas formas de ser mujer. Todos los años tratamos de reservar unos pequeños fondos para comprar libros y así hemos conseguido reunir una pequeña biblioteca, para el uso de las mujeres, con unos 2.000 títulos, especializada en ensayo y narrativa de mujeres. Además, organizamos excursiones, tertulias y debates, vídeo-forum, clases de baile y formación musical… En definitiva, ofrecemos un lugar donde las usuarias pueden disfrutar del tiempo de ocio de una forma divertida y creativa.

¿Tenéis suficientes medios para cubrir todas las peticiones de ayuda que recibís?

No. En este momento necesitaríamos contratar más psicólogas para poder realizar todos los servicios que nos requieren, pero cada año bajan un poco las subvenciones, por lo que no tenemos medios para contratar y estamos un poco desbordadas. Así que este año 2001 vamos a redoblar nuestros esfuerzos para conseguir subvenciones adicionales de empresas privadas, fundaciones y donaciones de particulares.

En estos diez años ¿habéis encontrado algún cambio en la actitud con la que vienen las mujeres?

Sí. Hace unos años sólo hablaban de depresión y ahora las usuarias van definiendo mejor la problemática real que padecen. Ahora muchas vienen diciendo “soy mujer maltratada”, o “vengo a este centro porque he sido víctima de un incesto”.

¿Crees que esto se debe a la influencia de los medios de comunicación?

Sí, porque los medios de comunicación tratan estos temas con más claridad. Ahora todo el mundo sabe que el pasado año, 66 mujeres han sido asesinadas por sus parejas y aunque todavía no se trata con la profundidad suficiente, por lo menos se informa de ello. Las mujeres ya se atreven a hablar de su maltrato porque ven que son muchas las que los sufren y no se sienten igual de culpables que antes. Empiezan a darse cuenta de que el problema no es de ellas, sino de los maltratadores. Antes, esto además se vivía con una vergüenza enorme, y lo ocultaban porque pensaban que era culpa suya, habían perdido tanto su autoestima que se culpaban. Así que hablar de ello es un importante alivio para las mujeres que lo sufren, por eso es tan importante hacer campañas de información porque gracias a ellas, las mujeres lo pueden ver como un problema social y no individual. En este sentido yo hecho en falta que se haga lo mismo con el incesto, pero es un tema que todavía da mucho miedo tratar a los medios de comunicación y a las instituciones públicas porque sería como levantar una alfombra con mucha porquería debajo. Y sería un revulsivo social muy fuerte que se llegara a saber el número tan alto de casos que existen.

¿Es tan importante el número de incestos que tratáis?

De las 8.000 mujeres que hemos atendido, un 35% han expresado los abusos sexuales que sufrieron en su infancia, 24% de los cuales fueron producidos por algún familiar y la mitad por el propio padre. Pero sabemos que estos datos se quedan cortos, pues hay muchas mujeres que lo mantienen en secreto toda su vida o que lo niegan y se produce una especie de “amnesia” sobre el incesto sufrido en su infancia, como medida de autoprotección.

¿Cuáles son las peores secuelas del incesto?

Las secuelas del incesto afectan de muchas formas la vida de las mujeres a pesar de los años transcurridos. Entre las peores, yo señalaría los sentimientos de indefensión, culpa, miedo y baja autoestima. Las relaciones abusivas que establecen, siendo víctimas de malos tratos físicos, psíquicos y sexuales. Problemas sexuales, tanto por evitación como por exceso y que en muchos casos las lleva a la prostitución. Muchas se auto lesionan (se hacen cortes, quemaduras, se golpean...) y a menudo sufren de anorexia o de bulimia.

¿Disponéis de datos para hacer un desglose de los problemas tratados en todos estos años?

El 92% vienen por depresión. Como dije antes, 35% por abusos sexuales y 24% por incesto. Por malos tratos alrededor del 31%. Por estar sufriendo un proceso de separación especialmente traumático: el 35% y por problemas de pareja el 84%. Como ves, estos porcentajes no suman cien porque una sola mujer suele tener más de un problema a tratar y pasa por varias terapias. Y también puedes ver cómo la gran mayoría de las mujeres vienen por problemas de depresión.

¿Qué requisitos debe reunir una mujer para acudir al Centro Entre Mujeres?

Cualquier mujer que tenga alguno de los problemas que se atienden: depresión, malos tratos, abusos sexuales, problemas de autoestima, de pareja, de separación, etc. y quiera hacer cambios en su vida puede acudir a “Entre Nosotras”.

¿Qué debe hacer una mujer que quiera acudir al Centro “Entre Nosotras”?

Llamar al 91 519 56 78 para pedir cita para la primera entrevista, realizada por una psicóloga y que tiene una duración de entre una y dos horas.

A partir de esta entrevista, con el informe de la psicóloga, todo el equipo de profesionales valoramos y evaluamos el expediente, con el fin de integrar a las mujeres en el grupo más adecuado a sus necesidades, por su problemática, estilo de vida y edad.

¿Las terapias son completamente gratuitas?

Sí para todas aquellas mujeres que no disponen de recursos económicos. Pero en el caso de disponer de medios, se asigna una aportación, negociada con ella según sus posibilidades, que ayuda a la financiación del Centro.

¿Qué tipo de terapia utilizáis para prestar ayuda a las mujeres?

Un tipo de terapia de género feminista con una metodología grupal que hemos ido poniendo en práctica y que tiene elementos cognitivoconductuales. Es decir, que después de realizar un análisis sobre sus problemas de género, se plantean los cambios que cada una necesita, individual y colectivamente, y se hacen tareas y ejercicios prácticos que ayudan a resolverlos.

¿Todas las mujeres responden bien a este tratamiento?

No. Tienen que ser mujeres que acepten terapia de género. Hay algunas que prefieren tener terapias de pareja o familiares y nosotras no hacemos ese tipo de terapia. Tampoco sirve para mujeres muy machistas o incluso misóginas que ven inferiores al resto de las mujeres y no aceptan trabajar en grupo con otras mujeres. Tampoco para las excesivamente religiosas, porque con nuestra metodología en lugar de ayudarlas podemos hacerles entrar en un conflicto mayor.

Ni las que consideren que su problema es biológico, que la depresión es biológica y que se arregla con medicación. O aquellas que van de víctimas y sólo están instaladas en la queja, sin estar dispuestas a hacer algo para cambiar la situación.

Es decir, que para que vuestra terapia sea válida, ¿la mujer tiene que reconocer la base social de su problema?

Tiene que reconocer que es un problema común a muchas mujeres y que está en sus manos poder trabajar con nosotras, pero que debe de ser ella quien haga los cambios, que las profesionales de Entre Nosotras podemos proporcionarle elementos y propuestas de cambio, a la vez que el resto de las mujeres de su grupo de terapia, pero que la que tiene que llevarlos a cabo es la propia mujer y asumir que es la única responsable de su propia vida.

¿Existe un perfil concreto de mujer que acude a solicitaros ayuda?

Sí, las mujeres que han entregado su vida a la pareja, a las/os hijas/os renunciando a su propio proyecto de vida son mujeres que se aman sólo a través de sus seres queridos y eso al final trae un vacío interno y la pérdida de su salud mental.

¿Cuál es la duración media de las terapias?

Los talleres, es decir, los grupos, vienen a durar unos 6 meses, con una frecuencia de dos horas semanales. Al terminar esa terapia, hay mujeres que tienen que trabajar otros aspectos de su vida realizando un nuevo taller. Por ejemplo, una mujer puede empezar realizando un taller de depresión y después continuar con otro de malos tratos, otro de separación o de incesto, según su proceso de vida y de concienciación.

¿En todos los casos se hacen terapias de grupo?

El objetivo es trabajar en grupos pero en algunos casos hay mujeres que no pueden esperar hasta que se inicie un taller, o que llegan con una crisis muy fuerte y que en ese momento no están en condiciones de integrarse en un taller y necesitan primero una terapia individual.

¿Cuál es el porcentaje de éxito?

El 80% de las mujeres han disminuido los síntomas de la depresión y el 76% han reducido la ingesta de psicofármacos.

El 88% han adquirido habilidades para afrontar su problemática específica, para tomar decisiones y plantearse un proyecto de vida personal.

El 86% han disminuido el aislamiento social, y han aumentado la participación en la vida social, cultural, asociativa y laboral.

Así que podríamos decir que son muy positivos, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los problemas que padecen las mujeres están basados en condicionantes sociales o familiares de difícil solución.

¿Cómo os enfrentáis a un caso de malos tratos? ¿Cómo empezáis la terapia? ¿Qué es lo más urgente?

Cuando una mujer maltratada acude al Centro y está sufriendo una crisis con un peligro inminente para su propia vida, no se espera a empezar un taller, sino que directamente pasa a terapia individual, donde le damos primero unas medidas de protección, le enseñamos cómo actuar para protegerse. Por ejemplo, gritar muy fuerte cuando se produzca una agresión, crear un sistema de apoyo con las vecinas, grabar teléfonos de urgencia, poner denuncias correctamente, solicitar partes médicos, guardar documentos y algo de dinero en lugar seguro, etc.

Más adelante, cuando empieza un taller de maltrato, la integramos con otras mujeres maltratadas donde todas juntas realizan un proceso de autoestima y de aprendizaje de nuevas formas de relación basadas en el respeto y la igualdad.

¿Por qué son tan típicos los problemas de autoestima en las mujeres?

Porque vivimos en una sociedad machista cuya única referencia son los valores creados por y para los hombres. No existe una referencia de SER MUJER, por eso, nosotras en el mundo público nos encontramos imitando las formas que tienen los hombres para relacionarse. Es un mundo de hombres, sin conciencia de mujeres y si nosotras queremos destacar en lo público, tendremos que hacerlo con cuerpo de mujer y cerebro de hombre, donde no se permiten ni la solidaridad, ni la comprensión, ni el apoyo, sólo la competencia pura y dura.

Esto nos hace actuar de una manera diferente a lo que somos, lo cual nos conduce finalmente a la “desestima”.

Has hablado mucho de feminismo, por favor, define ¿cómo entendéis el feminismo?

Es una manera de entender la vida con una filosofía política en la que hombres y mujeres no tienen por qué tener uno más poder que otra sólo por el hecho de su diferencia sexual. Un mundo en el que no se conciben las relaciones de poder y subordinación sólo por ser hombre o mujer. Para nosotras, el feminismo no pretende quitar a uno el poder para dárselo a otra, eso sería un error, y suele utilizarse como descalificación para impedir que el feminismo avance como una filosofía de vida justa para todas y todos.

¿Crees realmente que somos iguales hombres y mujeres?

No. No somos iguales. Está claro que hay diferencias por anatomía. Pero la mayor diferencia está marcada por unos grupos sociales y culturales que establecen las conductas, las actitudes y hasta los sentimientos que debemos tener unos y otras. Más que la biología, es la educación la que marca estas diferencias. En un mundo utópico pero posible, en el que se eduque a las niñas y a los niños en una verdadera igualdad, estas diferencias dejarían de existir y podríamos ser personas íntegras. No medias naranjas, sino que podamos ser fuertes y sensibles a la vez, que podamos explotar todo nuestro potencial como personas.

¿Y crees que a los hombres también les perjudica el machismo con el que se nos educa?

¡Por supuesto! Probablemente de una manera más profunda, aunque ellos no se den cuenta, porque en el mundo de los sentimientos, de los afectos y de la sensibilidad quedan muy reducidos, sin explotar todas sus capacidades y esto hace que se pierdan una gran oportunidad: las relaciones humanas, las de pareja y su propio desarrollo individual.

¿Cómo te sientes personalmente después del trabajo de estos 10 años?

Muy satisfecha por haber podido llevar a cabo la utopía y por otro lado… pues, en el camino he dejado muchas ilusiones, muchos afectos, muchas emociones…

En este punto las emociones se asoman a los ojos de Marisol y los humedecen. Y yo me doy cuenta de que ha llegado el momento de poner punto y final a esta entrevista.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XX - 2001

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